Jennifer Lopez y Ben Affleck están viviendo un divorcio marcado por la ausencia total de comunicación entre ambos, según informa TMZ. La pareja, que hace solo dos años se juró amor eterno, ha dejado de hablarse por completo. Este silencio absoluto ha ralentizado el proceso de su separación, que avanza con lentitud debido a la falta de contacto directo entre ellos.
En lugar de negociar directamente, Lopez y Affleck han delegado la resolución de los detalles financieros de su divorcio a sus respectivos representantes comerciales. El único bien significativo a dividir parece ser su lujosa mansión en Beverly Hills, actualmente en el mercado por 68 millones de dólares. La situación se ha complicado aún más con la reciente compra por parte de Affleck de una mansión de soltero de 20.5 millones de dólares, justo en el día del cumpleaños de Lopez, lo que ha intensificado la tensión.
Los informes sugieren que la separación de bienes podría ser relativamente sencilla, ya que la pareja tiene un acuerdo prenupcial. Sin embargo, la falta de comunicación directa está convirtiendo el proceso en un trámite más lento de lo esperado. Aunque se espera que ambos contraten abogados especializados en divorcios, se anticipa que el procedimiento se limite a la firma de documentos legales necesarios para formalizar la separación.
La relación entre Lopez y Affleck se ha deteriorado visiblemente desde que surgieron rumores sobre sus problemas matrimoniales en mayo, cuando Affleck se mudó a un apartamento y comenzaron a vender su casa compartida. A medida que la pareja continúa con su separación, el proceso sigue marcado por la frialdad y la distancia emocional.









