La Universidad George Washington, en la capital estadounidense, se convirtió en el escenario de un tenso enfrentamiento entre la policía y estudiantes que protestaban a favor de Palestina. Durante el desalojo del campamento propalestino, las autoridades detuvieron a 33 personas, acusándolas de «intrusión» y «ataque a funcionario policial».
El operativo policial se llevó a cabo en las primeras horas de la mañana, con el uso de gas pimienta para dispersar a los manifestantes. A pesar de la intervención, una estudiante permaneció en el lugar con un cartel que clamaba «Palestina Libre», mientras las tiendas de campaña eran retiradas por un camión de basura.
La acción policial coincidió con la cancelación de una citación ante el Congreso de la alcaldesa y la jefa de policía, quienes debían explicar la demora en desmantelar el campamento que había estado instalado por más de una semana.
Anteriormente, el departamento de policía había rechazado la solicitud de la universidad para desmontar el campamento, argumentando un intento inicial de «desescalar las tensiones». Sin embargo, según comunicados oficiales, la decisión de intervenir se basó en «incidentes y a informaciones» que indicaban un aumento en la volatilidad de la protesta.
Las manifestaciones en contra de la guerra en Gaza han proliferado en varias universidades de EE. UU., con demandas de desvinculación con instituciones israelíes y fabricantes de armas. Aunque los estudiantes han criticado la respuesta policial como excesiva, el presidente Biden ha denunciado el antisemitismo, buscando equilibrar la libertad de expresión con la protección contra actos de odio. Los manifestantes, por su parte, insisten en que sus críticas a Israel no deben ser malinterpretadas como prejuicios contra los judíos.









