El congresista demócrata Henry Cuellar y su esposa, Imelda Cuellar, se encuentran bajo el escrutinio del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) por acusaciones de soborno, influencia extranjera ilícita y blanqueo de dinero proveniente de un banco mexicano y una empresa azerbaiyana. Según las autoridades, Cuellar habría aceptado sobornos por un total de 600 mil dólares para favorecer los intereses de estas entidades extranjeras utilizando su posición política.
El caso, que se remonta a 2022 cuando las propiedades del congresista fueron allanadas por el FBI en medio de una investigación federal sobre Azerbaiyán, ha llevado al matrimonio Cuellar a comparecer ante la justicia por primera vez ante la juez federal Dena Palermo en Houston, Texas. Las acusaciones señalan que los pagos del banco mexicano estaban vinculados a la influencia de Cuellar en la actividad legislativa y en la política exterior estadounidense, favoreciendo a Azerbaiyán.
De ser encontrados culpables, el matrimonio Cuellar podría enfrentar hasta 204 años de cárcel por una variedad de cargos, incluyendo conspiración para cometer soborno, fraude electrónico, violación de la prohibición para que los funcionarios públicos actúen como agentes de un mandatario extranjero, entre otros.
Cuellar, que representa el distrito número 28 de Texas, ha afirmado su inocencia y ha declarado su intención de seguir adelante con su candidatura para la reelección en noviembre. Sin embargo, estas acusaciones ponen en entredicho su carrera política y plantean serias dudas sobre su integridad como representante del pueblo.









