El primer debate presidencial en México, moderado por Manuel López San Martín y Denise Maerker, estuvo marcado por ataques cruzados y denuncias de corrupción entre las aspirantes Sheinbaum y Gálvez.
Los temas clave de educación, salud, combate a la corrupción, transparencia, no discriminación, y violencia contra las mujeres dominaron la discusión.
En un formato poco flexible, Sheinbaum procuró mantenerse firme mientras Gálvez buscó golpear con insistencia.
Sin embargo, Máynez también capitalizó la atención con ataques a ambas candidatas y a sus partidos políticos, enfocándose en afianzar sus propuestas.
Además, la participación activa de la ciudadanía en las redes sociales, reflejada en las búsquedas en Google Trends, subrayó la importancia de estos temas para el electorado mexicano. El debate reveló la necesidad de que los candidatos presten atención prioritaria a estos asuntos cruciales.









