En un giro revelador durante la audiencia del Tribunal Federal de Apelaciones del 5to Circuito sobre la Ley Antiinmigrante de Texas, un abogado que defiende la medida admitió que «quizá va demasiado lejos», dejando al tribunal con la tarea de determinar los límites de esta controvertida legislación.
El abogado gubernamental de Texas, Aaron Nielson, explicó que la intención del estado era desarrollar una legislación que se ajustara a los precedentes de la Corte Suprema, pero reconoció la posibilidad de que Texas hubiera sobrepasado esos límites. Esta admisión plantea interrogantes significativos sobre la legalidad y la moralidad de la ley, que ha sido objeto de una intensa controversia desde su promulgación.
La Ley SB4 de Texas, que permitiría a cualquier policía del estado detener a personas sospechosas de ingresar ilegalmente a Estados Unidos, ha generado un intenso debate sobre el papel de los estados en la aplicación de la ley de inmigración. Mientras tanto, el Departamento de Justicia ha argumentado que Texas está tratando de usurpar la autoridad del gobierno federal en este ámbito.
La suspensión temporal de la ley tras su breve aplicación el mes pasado añade una capa adicional de incertidumbre, mientras el tribunal considera los argumentos presentados por ambas partes. La pregunta sobre cómo se aplicarían las órdenes de los jueces para que los migrantes regresen al país desde el que entraron ilegalmente a Estados Unidos destaca las complejidades logísticas y legales de la situación.
El debate sobre la Ley SB4 de Texas refleja tensiones más amplias sobre la inmigración y el estado de derecho en Estados Unidos, y su desenlace tendrá implicaciones significativas tanto a nivel estatal como nacional. Mientras tanto, el mundo observa con atención cómo se desarrolla este debate en el tribunal y qué decisiones se tomarán respecto a los derechos de los migrantes y el poder de los estados en materia de inmigración.









