El presidente ruso, Vladímir Putin, ha declarado que «islamistas radicales» fueron responsables del atentado en una sala de conciertos en las afueras de Moscú, donde más de 130 personas perdieron la vida. Putin destacó la necesidad de determinar quién ordenó el ataque y sugirió que este forma parte de los ataques del régimen de Kiev contra Rusia.
En un encuentro televisado, Putin afirmó que el crimen fue cometido por «islamistas radicales» y expresó el interés del Kremlin en identificar quién se beneficiaría de este acto de violencia. Asimismo, Putin vinculó el atentado con la contraofensiva ucraniana fracasada y acusó al régimen ucraniano de emplear tácticas nazis.
El presidente ruso también cuestionó la responsabilidad de los islamistas radicales en el ataque, destacando el contraste entre sus acciones durante el mes sagrado del Ramadán y su supuesto apoyo al arreglo justo en conflictos en Oriente Medio.
A pesar de que el Estado Islámico se atribuyó el ataque en varios videos, Putin continuó señalando a Ucrania como parte involucrada en el incidente, mientras que Ucrania ha negado cualquier implicación en el atentado de manera categórica.
El discurso de Putin refleja la compleja situación geopolítica en la región y el enfoque de Rusia para interpretar y responder a actos de violencia como el ocurrido en la sala de conciertos de Moscú.









