La población global de tiburones continúa disminuyendo de manera alarmante, según un informe científico reciente, a pesar de los esfuerzos para frenar la pesca desenfrenada impulsada por la demanda de carne y aletas de tiburón. El estudio revela que entre 2012 y 2019, la cifra anual de tiburones capturados pasó de 76 millones a más de 80 millones, con al menos 25 millones pertenecientes a familias de tiburones amenazadas.
Los tiburones, presentes en los océanos desde hace 400 millones de años, enfrentan amenazas significativas debido a la demanda de sus aletas y carne, especialmente en los mercados asiáticos. Aunque el 70% de los países o jurisdicciones en el mundo han prohibido la práctica de cortar las aletas de los tiburones y arrojarlos nuevamente al mar, estas medidas han tenido consecuencias imprevistas y han aumentado la mortalidad de la especie.
A pesar de las restricciones sobre la amputación de aletas, la obligación de llevar los peces capturados a puerto ha fomentado el comercio de carne de tiburón. Las pesquerías ahora tienden a capturar tiburones más pequeños, y algunas prácticas como el uso de redes de enmalle y de arrastre se han incrementado en áreas con alta mortalidad de tiburones.
El estudio destaca la necesidad de un enfoque más específico para reducir la mortalidad de los tiburones, ya que su desaparición podría perturbar el equilibrio del ecosistema marino. Aunque se han establecido santuarios en varios países y territorios para proteger a estas especies, los riesgos que enfrentan los tiburones continúan aumentando, y uno de cada tres está en peligro de extinción. La conservación efectiva de los tiburones se presenta como una prioridad para mantener la salud de los océanos y su biodiversidad.









