El Congreso de Estados Unidos ha aprobado formalmente una investigación para considerar la destitución del presidente Joe Biden en relación con las actividades comerciales controvertidas de su hijo Hunter Biden en el extranjero. Esta medida, etiquetada por Biden como una «artimaña política infundada», se ha convertido en un obstáculo para la Casa Blanca previo a las elecciones presidenciales de noviembre de 2024.
A pesar de tener escasas posibilidades de éxito, los conservadores, mayoritarios en la Cámara de Representantes, acusan a Biden de haber influenciado a favor de los negocios de su hijo durante su vicepresidencia con Barack Obama. Tanto el presidente, su hijo y el partido demócrata niegan categóricamente estas acusaciones.
En respuesta a esta investigación, Joe Biden rechazó las acusaciones y calificó la acción del Congreso como una pérdida de tiempo, mientras que su hijo Hunter defendió a su padre en una rueda de prensa, negando la participación financiera de Joe Biden en sus negocios y acusando a los seguidores de Trump de intentar desacreditarlo para dañar la imagen de su padre.
A pesar de la insistencia republicana, anteriores audiencias no han encontrado pruebas concluyentes que justifiquen una acusación contra el presidente Biden. Los republicanos, al abrir esta nueva investigación, buscan una vía para desacreditar al líder demócrata, aunque su viabilidad y fundamentos aún son cuestionables en el ámbito político.
Esta investigación representa una oportunidad para los opositores de Biden de abordar las acusaciones, sin embargo, su resultado y efecto en las elecciones venideras continúan siendo inciertos.









