Destacados científicos han solicitado cautela luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidiera más información a China sobre un incremento de enfermedades respiratorias y brotes de neumonía, especialmente entre los niños.
Marion Koopmans, viróloga que asesora a la OMS en temas de COVID-19, mencionó la necesidad de más datos, principalmente en el ámbito del diagnóstico, para comprender mejor la situación.
La alerta emitida por el servicio de vigilancia ProMED generó inquietud a nivel internacional al requerir más información sobre la «neumonía no diagnosticada – China (Pekín, Liaoning)». La redacción de esta alerta recordó al aviso inicial sobre el COVID-19 en diciembre de 2019, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la posibilidad de un nuevo patógeno que pudiera desencadenar una pandemia.
Sin embargo, los científicos enfatizan que, hasta el momento, es más probable que este aumento esté relacionado con infecciones respiratorias comunes, como la gripe, especialmente tras el levantamiento de confinamientos por COVID-19 en varios lugares del mundo. También se considera la posibilidad de un resurgimiento de la propia COVID-19.
La OMS suele solicitar información adicional a los países cuando se reportan enfermedades no diagnosticadas o desconocidas, aunque no siempre emite comunicados de prensa al respecto. Brian McCloskey, experto en salud pública y asesor de la OMS, enfatizó la importancia del Reglamento Sanitario Internacional en la respuesta a posibles brotes y destacó la espera de la respuesta de China a la OMS, conforme a las normativas que rigen la colaboración entre países y la organización internacional.
McCloskey señaló la importancia de no sucumbir al pánico sin la información necesaria, pero insistió en la importancia de estar atentos a la respuesta de China y a la evaluación posterior de la OMS. China tiene un plazo de 24 horas para responder a la OMS, según las normativas vigentes.









