En los próximos años, el gobierno de Colombia planea emprender un programa voluntario para reemplazar 100,000 hectáreas de cultivo de hoja de coca, la materia prima para la producción de cocaína. Esto marca un cambio en la política antidrogas del país, que se centrará en la incautación de sustancias en lugar de la erradicación de cultivos ilícitos. Felipe Tascón, director de la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, anunció esta iniciativa como parte de un compromiso adquirido en diálogos de alto nivel con Estados Unidos.
En 2021, Colombia registró un récord de 204,000 hectáreas de cultivo de hoja de coca y una capacidad potencial de producción de cocaína de 1,400 toneladas, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Esta nueva política, inaugurada en 2022 por el presidente Gustavo Petro, se enfoca en la incautación de cargamentos de cocaína, la destrucción de laboratorios y la persecución de los grandes capos, en lugar de la erradicación de cultivos y la persecución de los cultivadores, como se hacía anteriormente en Colombia.
Felipe Tascón destacó que tras el acuerdo de paz de 2016 con las FARC, se sustituyeron voluntariamente 46,000 hectáreas de hoja de coca. Sin embargo, hubo incumplimientos en los acuerdos con los campesinos involucrados, lo que requiere la eliminación de obstáculos burocráticos para su implementación con éxito.
Además, la lucha contra la producción de drogas incluye la sustitución de cultivos por opciones como el café y el ají, proyectos de piscicultura, infraestructura y negocios verdes con prácticas ambientales sostenibles.
Las autoridades colombianas tienen como objetivo incautar alrededor de 834 toneladas de cocaína en 2023, superando las 671 toneladas del año anterior.









