El presidente electo de Guatemala, Bernardo Arévalo, ha realizado una impactante denuncia sobre la existencia de un supuesto plan de «golpe de Estado» destinado a evitar que asuma el cargo en enero de 2024, después de su victoria en las elecciones del 20 de agosto. Esta denuncia surge luego de que suspendieran a su partido, Movimiento Semilla, tras las elecciones presidenciales.
Arévalo acusa a un grupo de políticos y funcionarios corruptos de rechazar los resultados de las elecciones y de llevar a cabo un plan para socavar el orden constitucional y la democracia en el país. En una rueda de prensa, el presidente electo afirmó que están presenciando un «golpe de Estado en curso».
En su declaración, Arévalo señaló a la Fiscal General, Consuelo Porras, como una de las figuras involucradas en estas acciones, y también mencionó al jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), al juez séptimo de Instancia Penal y a la Junta Directiva del Congreso de la República.
El presidente electo hizo un llamado a la sociedad guatemalteca, incluyendo a diversos sectores, como la sociedad civil, empresarios, trabajadores, movimiento popular, iglesias, autoridades indígenas y fuerzas políticas legítimas, para unirse en defensa de la democracia y resistir a las fuerzas golpistas que buscan perpetuar la corrupción y la impunidad en el país.
Esta denuncia de un presunto golpe de Estado en desarrollo, respaldado por el sistema judicial, plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad política y el estado de derecho en Guatemala y requerirá una atención continua tanto a nivel nacional como internacional.









