En las elecciones generales de ayer en España, el Partido Popular (PP) obtuvo 136 diputados, quedándose lejos de los resultados pronosticados por la mayoría de las encuestas.
La suma con los 33 escaños obtenidos por Vox no alcanza los 176 necesarios para obtener una mayoría absoluta y gobernar.
El PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, se impuso por un margen estrecho sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez, quien se encuentra en una mejor posición para llegar a acuerdos y obtener los diputados necesarios para la mayoría absoluta.
Tanto Núñez Feijóo como Sánchez han manifestado su intención de formar gobierno. Feijóo, como candidato del partido más votado, ha afirmado que su deber es intentar gobernar el país. Por otro lado, Sánchez se mostró optimista por el incremento de votos y escaños del PSOE en comparación con las elecciones de 2019.
La situación política en España es compleja, ya que se requiere una coalición o acuerdos con otros partidos para obtener una mayoría en el Congreso. El PSOE tendría la opción de formar un gobierno sumando sus escaños con los de otros partidos como Sumar, ERC, Bildu, PNV y BNG.
Un elemento clave para la formación del gobierno es el partido Junts, liderado por el expresidente catalán Carles Puigdemont, cuyo apoyo podría determinar si Sánchez continúa en La Moncloa.
Con un Congreso sin mayoría clara de izquierda ni derecha, se prevén negociaciones prolongadas y complejas para formar gobierno. Las negociaciones comenzarán cuando se reúna el nuevo Parlamento el 17 de agosto, y el rey Felipe VI invitará a Feijóo y a Sánchez a intentar formar gobierno.
Un punto muerto en las negociaciones o unas elecciones anticipadas podrían afectar los mercados financieros y generar incertidumbre política en el país.
En este contexto, Vox, liderado por Santiago Abascal, no ha mostrado optimismo en sus declaraciones y ha advertido sobre la posibilidad de un gobierno de izquierda apoyado por partidos radicales y separatistas. La fragmentación política en España ha llevado a parlamentos sin mayoría clara en los últimos años, lo que ha dificultado la formación de gobiernos estables.









