En una rueda de prensa el miércoles, el alcalde de Nueva York, Eric Adams, anunció que la ciudad no cuenta con más espacio para migrantes. Más de 90 mil inmigrantes, en su mayoría de Centroamérica y Sudamérica, llegaron a la ciudad desde abril del año pasado, poniendo a los servicios bajo extrema exigencia.
Ante esta situación, se repartirán folletos en la frontera con México, en inglés y español, alentando a los solicitantes de asilo a considerar otras ciudades debido al alto costo de vida y la limitada capacidad para proporcionar refugio y servicios a los recién llegados.
Los migrantes adultos solteros tendrán que volver a solicitar refugio después de 60 días para liberar espacio para familias con niños. La ciudad ayudará a los migrantes a encontrar alojamientos alternativos con amigos, familiares y redes de asistencia.
El plan del alcalde ha generado controversia, con críticos acusándolo de violar leyes sobre el derecho a la vivienda. La ACLU de Nueva York calificó el plan de «cruel» e «ilegal». Sin embargo, Adams insiste en que la ciudad no puede seguir absorbiendo decenas de miles de recién llegados sin la ayuda del gobierno estatal y federal.









