En la cumbre de la OTAN celebrada en Vilna, Lituania, los líderes acordaron que el futuro de Ucrania se encuentra dentro de la alianza, pero no entregaron a Kiev la invitación o el calendario de adhesión que buscaba el presidente Volodimir Zelenski.
Aunque Zelenski había criticado esta postura como «absurda», la OTAN eliminó el requisito de un Plan de Acción para la Adhesión y mencionó que presentará una invitación cuando se cumplan las condiciones acordadas.
La declaración de la OTAN destacó la ayuda en la interoperabilidad militar y las reformas democráticas y de seguridad en Ucrania.
A pesar de la falta de un calendario, Zelenski defendió su causa y afirmó que la OTAN fortalecerá a Ucrania mientras este país fortalezca a la alianza.
La cumbre también fue marcada por la posibilidad de que Suecia se una a la OTAN y la entrega de armas por parte de varios países miembros a Ucrania.
La OTAN ha afirmado que invitará a Ucrania a unirse a la alianza «cuando se den las condiciones adecuadas», mientras que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ha criticado la incertidumbre calificándola de «absurda y sin precedentes».
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha señalado que no existe unanimidad dentro de la alianza para admitir a Ucrania mientras continúe la guerra con Rusia. Zelenskyy ha expresado su desaprobación ante esta situación, argumentando que la incertidumbre debilita a su país.









