En una semana llena de ruedas de prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha generado controversia al referirse a Xóchitl Gálvez como la candidata de los expresidentes y los grupos económicos.
Aunque afirmó no cuestionarla por ser mujer, argumentó que sus críticas hacia ella se basan en los ataques que ha lanzado contra su administración a lo largo de los años.
El mandatario señaló que Xóchitl Gálvez ha sido una figura que se ha opuesto a su gobierno y que ahora debe responder a esas críticas.
Sin embargo, aclaró que su gobierno no pondrá obstáculos para que Gálvez sea la candidata de los partidos de oposición a la presidencia de la República.
López Obrador también cuestionó la imagen que proyecta la senadora, describiéndola como relajada e irreverente. Restó mérito a su carrera política y destacó que no se tiene registro de que haya trabajado en zonas de sierra de Chiapas, por ejemplo.
El presidente criticó el pasado de Gálvez al señalar su participación en la administración de Vicente Fox, su amistad con Diego Fernández de Cevallos y su supuesta cercanía con Carlos Salinas de Gortari.
López Obrador dejó claro que no fue él quien destapó a Gálvez como aspirante a la presidencia y reiteró su compromiso de defender su proyecto de nación.
Por otro lado, el presidente consideró que los partidos de oposición y los empresarios que respaldan a Gálvez se equivocan al «inflar» su figura con demasiada anticipación.









