Laredo, Texas.- El Distrito de United analiza opciones administrativas para el estudiante de nueve años que reportó falsamente una bomba en la escuela primaria John W. Arndt.
De haber transitado en la edad de diez años, el estudiante sería considerado juvenil, la policía escolar presentaría cargos y sería llevado al Centro de Detención Juvenil donde el fiscal juvenil Marco Montemayor tendría el caso.
El incidente se registró durante la mañana cuando el niño viajaba en el autobús escolar, le solicitó el teléfono prestado de su compañero y se le ocurrió la “travesura”.
Sylvia A. Abrego, portavoz y policía escolar de UISD, dijo que se identificó la llamada y localizaron al menor dueño del teléfono, señalando que su “amigo” se lo había solicitado para una llamada.
En la llamada se avisó del explosivo en el centro educativo en 610 Santa Martha Boulevard, informó la portavoz de United ISD Susan Carlson.
La portavoz de la policía Abrego confirmó la movilización para buscar el artefacto que no existió. Autoridades acudieron a la casa del menor que hizo la amenaza y buscó armas, información por qué razón llamó o qué buscaba.
Carlson y Abrego coincidieron que se trató de una broma, sin embargo, tomaron con responsabilidad, aplicaron estrategias de seguridad para alumnos, personal docente y empleados en la primaria Arndt.
“Fue una investigación inmediata y efectiva la que entró en proceso”, dijo Carlson. “La búsqueda en el edificio usando estrategias y recursos mostró que se trataba de una broma”.
La policía escolar no deja a la deriva los posibles actos criminales y utiliza sus recursos para llegar a quienes hayan tomado en “vacilada” estos sucesos.
Abrego dijo que será la administración de la escuela la que podrá asumir una acción administrativa.
“Es un menor de nueve años. La ley identifica a los juveniles de 10 a 17 años”, dijo Abrego. “De tener diez años se habría procedido enforzando las leyes”.
En la oficina de información pública de UISD dijeron que será el distrito quien tome medidas administrativas en el caso.
Durante el cateo a la vivienda del menor, los padres cooperaron con la policía y se mostraron sorprendidos al evento que movilizó a la autoridad. El fiscal juvenil Montemayor ha dicho que si los juveniles cometen un crimen de adulto se les debe castigar como adultos.










