AGENCIAS
LAREDO, TX. – La morgue local sigue en crisis tras la llegada diaria de cuerpos de migrantes fallecidos, cuya carga de trabajo atrasa la repatriación de aquellos que logran ser identificados.
La cantidad de cadáveres que incluso llegan de otros condados, ha sobrepasado la capacidad de las instalaciones, además de la carga de trabajo para el personal que no se da abasto para procesarlos.
Ejemplo de ello, es el caso de Alan Vladimir Paredes Salazar, de 38 años, una de las nueve personas ahogadas en el río Bravo en la zona de Eagle Pass, quien fue trasladado a la morgue del Condado de Webb.
Es debido a la saturación de cadáveres que no es posible cumplir con el papeleo correspondiente, por lo que su familia en Perú deberá esperar semanas, incluso hasta meses para recibir sus restos.
Lo mismo se reportó el mes pasado, cuando familiares en Nicaragua de dos migrantes fallecidos en esta frontera, exigían la entrega de sus cuerpos a más de tres meses de su muerte en el río.
Solo en el Condado de Webb, a la fecha se tiene registro de 218 migrantes fallecidos, 22 más que en todo 2021 que cerró con 196.
Esto quiere decir que la cifra continuará en aumento para el fin de año.









