POR JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
En Tamaulipas todos sabemos quién es quien. Para los extraños y desmemoriados, en la época del “Google”, hace mucho tiempo se acabaron las excusas.
Con correr los nombres, denominaciones, fechas, las referencias brotan a borbollones, hasta para confrontar y llegar a conclusiones que arrojen luz de verdad a las incógnitas.
Por eso si al Truco panista se le enreda la lengua, para hablar de autodefensas y el subconsciente se la acomoda, para confesar la existencia de un “crimen autorizado”, aunado a sus dichos está el testimonio público de la historia reciente registrada en la red.
Por sobre la campaña de desinformación que traen, en la capital del país, los rémoras del panismo tamaulipeco en decadencia, pretendiendo presionar un fallo ajeno a los hechos, la ley y la justicia, la verdad se enseñorea, confirmando que la elección del gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, nunca ha estado cuestionada.
La facilidad con la que se han inventado situaciones irregulares, choca con los hechos y los dichos, las pruebas y las referencias, que con la misma facilidad echan abajo tales mentiras.
Llámelo un ejercicio ocioso, porque es cosa juzgada y no representa incidencia alguna en el ánimo de los tamaulipecos, conocedores del origen, proceso y destino de la elección, pero déjeme le comparto algunas cifras.
En los cinco pequeños municipios rurales, donde el PAN ha concentrado el motivo de sus reclamos, el candidato de la coalición morenista obtuvo 15 mil 871 de los 730 mil 864 votos, con los que ganó la gubernatura.
Menos del dos por ciento. Ahí obtuvo mil 986 el panista, es decir, una diferencia de 13, 885, muy lejando de los 88 mil 431 de la ventaja estatal; la diferencia disminuye cuando se atiende a la votación de todo el distrito, así que anular una u otra votación en nada cambiaba la elección. Insisto, eso es cosa juzgada y solo sirve para seguir abundando en referencias a la sinrazón del reclamo panista, que todos sabemos, solo borda en terceras intenciones, tan siniestras como el halo impune, con el que transitó el sexenio en liquidación.
El año pasado las cifras eran invertidas; para la elección de alcaldes el PAN arrasó en todos esos municipios que suponen influencia de la Columna Cívica Pedro José Méndez.
La estadística del IETAM precisa que en Hidalgo, el PAN obtuvo 7 mil 95 votos, contra 356 del PRI, 55 del PRD y 815 de MORENA; por municipio, ahí, este año fueron 945 para el PAN y 6 mil 670 para MORENA.
Y así, la tendencia en los tres municipios que hace seis años tenían presencia de “La Columna”, a los que el PAN le sumó otros dos, que luego intentó usar “para reventarlos”.
Todavía en el 2 mil 21, San Carlos le dio al PAN 3 mil 615 votos, luego que el Estado encarceló al alcalde que había ganado abanderado en el PRI, mientras a este partido “le bajó” a 198 y MORENA 271.
Esta historia, se ha dicho hasta la saciedad inició con el PAN y su entonces candidato, hoy gobernador en las postrimerías de su nefando ejercicio, CABEZA DE VACA.
Hasta el 2013, las elecciones en esos municipios transitaban con los altibajos ordinarios de la competencia electoral: En Hidalgo la supremacía priísta, coaligada por el Verde y Nueva Alianza, le daba 7 mil 623 votos, contra 607 del PAN, pero en los otros, los números se cerraban. En Mainero el PAN ganó con mil 167 votos, contra mil 14 del priísta; en San Carlos el PRI ganó con 2 mil 945 contra 2 mil 735 del panista y en San Nicolás fue 551 a 364 el saldo, en el mismo orden.
Cosa ordinaria, pues. Ya en el 2 mil 16, con FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, como candidato del PAN a la gubernatura, habilitando a la Columna Pedro J. Méndez como actor electoral, los números se alteraron, veamos la referencia.
En Hidalgo, sede de la agrupación aquella, el PAN obtuvo sus primero 7 mil 738 votos de la historia, contra 120 del PRI, 58 del PRD y 503 de MORENA, debutando como partido en una elección local.






