POR JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
El Estado tamaulipeco acabó de desaparecer. Con un gobernador que desconoce la voluntad ciudadana expresada en las urnas y un Presidente del Congreso que desacata los mandatos del Tribunal, el Estado tamaulipeco ha quedado literalmente disuelto.
Imagínese, si cada justiciable determina que las actuaciones de los jueces que le son adversas, están infundadas o extralimitadas y por consecuencia no son aplicables las penas, ahí se acabó el Estado de derecho.
Peor condición será, si son otras instancias públicas, las que desoyen los mandatos jurisdiccionales; eso se llama desacato, en términos de ley y amerita penas mayores, por un simple principio de orden institucional.
Que sea el Presidente del Congreso Local, FELIX FERNANDO GARCÍA AGUIAR, el que haya desconocido la actuación ministerial, implica el inicio de un juicio político y no en el Congreso que tiene bajo su égida, sino en la Cámara –federal- de Diputados.
El delito que comete al desacatar un ordenamiento jurisdiccional no solo precisa la pérdida de su encargo legislativo; otras sanciones aplican. Ya se están tardando los morenistas para promoverlo.
¿Se acuerda de la fabula del alacrán y la rana? Si, esa donde el alacrán, le pide al batracio que le ayude a cruzar el río y este se niega, recordándole su condición asesina; el alacrán entonces le promete no hacerle daño, convenciéndolo, pero al acercarse al otro lado de la corriente, lo ataca mortalmente y se justifica, haciéndole ver la fatalidad de su naturaleza.
Esta clase política que ya se va, amparada bajo la bandera blanquiazul, son alacranes de estiercol. EL MOYETE panista, Presidente espurio del Congreso Local, anda justificando el ilegal dominio de la Cámara, diciendo que los morenistas “hasta votaron a favor”, diferentes propuestas que se hicieron en la sesión que luego desconocieron.
Igual lo han hecho en distintos momentos, convenciendo a los adversarios, bajo el argumento de “quien va a estar en contra de mirar el arcoiris, platar un arbol, que vuelen las aves o los reptiles se arrastren”… cuestiones baladíes, lógicas, de las que hacen unas iniciativas, para validar las otras de sus despojos.
Cada que se le ha antojado, antes o despues de clavar el aguijón venenoso, EL MOYETE ha derramado lagrimas de cocodrilo, con voz entrecortada en la tribuna, medrando con la condición familiar, que debió hacerle mejor persona.
Ayer, al mismo tiempo que le dedicaban su mejor sonrisa y la más suave palmada al coordinador del comité de recepción del nuevo gobierno, en la sede partidista estaban anunciando “la incorporación de otra morenista a la bancada del PAN, para hacer mayoría”.
NANCY RUIZ era la única que seguía diciéndose morenista; hace mucho que le había dado la puñalada trapera al partido y liderazgo que la hizo gente y le enseñó lo que era comer con manteca.
La exasalariada –de salario mínimo-, que por unas migajas sirvió a los exalcaldes altamirenses JUVENAL HERNÁNDEZ y su esposa ALMA LAURA AMPARÁN, en su transición del PRI al PAN, con MORENA consiguió dirigencia y diputación, de a 100 mil por mes y no llenó.
Por unos pesos más, pronto traicionó la Cuarta Transformación, usando excusas estúpidas, pero finalmente, sus nuevos patrones le exigieron hacer pública su miserable condición humana, pensando que con ello tienen ganada la impunidad.
Ahora se está en receso y la representatividad legislativa se concentra en la diputación permanente, en la que finalmente se refleja la voluntad de los tamaulipecos expresada en las urnas el año pasado, concedieéndole la mayoría a MORENA.
Sin detrimento de los excesos punibles del Presidente espurio del Congreso, el fallo del Tribunal Electoral es vigente, no solo contra las reformas hechas para la impunidad aprobadas en la última sesión del periodo, sino para todo cuanto haga la permanente, igualmente espuria.
A esas luces deberá verse el proceso de entrega- recepción que arrancó “en los mejores términos”, hablando del primer encuentro entre los responsables del proceso de las administraciones saliente y entrante del gobierno estatal.
Gerardo Peña Flores y el doctor Jesús Lavín Verástegui, dijeron que todo empezó bien, y así va a seguir hasta el 31 de los corrientes, cuando se firmen los documentos respectivos del traslado del gobierno estatal






