Elsa Capuntas
Esposa.- Viejito q bueno te animaste a sacarme aunque sea con los vecinos regios! Un día mas y muero por asfixia en la casa!
Esposo.– No tenía opción, todo sea por la tranquilidad familiar. Aunque me quedé con la duda ante la amenaza, ¿con quien te hubieras ido de no salir? ¿Con mi madre o con la tuya?
Esposa.-¿Tú crees que hubiera sido capaz de irme? Con los chamacos tengo pa’no poderme ir! ¡Semejantes candados!
Esposo.- Como haya sido, ¡te resultó la amenaza! Bueno hasta la lluvia les trajimos! Todo mundo celebrando en la ciudad de Monterrey, hasta la esposa del gobernatore Samuel, Mariana traía un chamaquillo en los brazos mojándose bajo la lluvia, a ver si no le dio una pulmonía a la criatura.
Esposa.-Dios quiera que no!, pero qué bueno llovió porque mucha gente no tiene tinaco, luego tienen que esperar a que le surtan agua en la madrugada. El mesero nos dijo que solo los sábados se bañan.
Esposo.-Válgame Dios!., ta canija la cosa. A ver si no nos pasa lo mismo acá en la frontera, según la CILA de no llover en agosto o septiembre, para enero estaremos bañándonos los puros sábados.
Esposa.- Qué barbaridad! Por cierto, escuché que a los ganaderos se les andaban muriendo las vacas a consecuencia de la sequía por no haber alimento, el zacatito que se genera con la lluvia, esperaban apoyo del gobierno federal.
Esposo.- Pos según el fondo de desastres era para eso. Pero ya la quitaron, según que por la corrupción y que darían apoyos directos. Pobres ganaderos se quedaron como el perro de las 2 tortas, ni uno ni otro.
Esposa.- Esperemos que si los ayuden, porque todos comemos carne, a menos que ya no quieran la comamos. Pero mientras ya hace hambre, a lo que venimos a pasear.
Esposo.- A darle turbo.







