JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Personalmente, nunca he descartado que SERGIO CARMONA haya sido enviado a MORENA, deliberadamente, por el exgobernador prófugo, con la intención de luego usarlo como argumento de ataque.
Ya muerto, por supuesto, como ha acostumbrado a lo largo de su historia personal, FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA, mantener a sus socios, cómplices y testigos de cargo contra sus adversarios, enemigos o tenedores de los bienes puestos en sus apetitos.
Aunque, igual que CARMONA y el líder de la Columna Pedro J. Méndez, OCTAVIO LEAL MONCADA, iniciaron su participación en la política electoral a invitación suya, a su lado, terminaron peleados y sumándose a la causa morenista en pretendidos diferendos irreconciliables.
Entonces la historia empezó a escribirse para CABEZA DE VACA, sus escribanos a sueldo y uno que otro despistado colgado de sus afirmaciones sobre el “perfil delincuencial” de MORENA, sus representaciones, liderazgos y gobiernos, a partir de esos personajes que se iniciaron con él en la cosa pública.
No creo en la candidez de las autoridades norteamericanas, para dar por ciertas las temerarias acusaciones del exgobernador prófugo en contra de los morenistas.
Pensaría mejor que tales aseveraciones encajan en las intenciones intervencionistas, tratando de incidir en los procesos electorales continentales, para desplazar a la izquierda y apuntalar a la derecha dócil al sometimiento y la explotación de las masas.
Igual consideraría que no es tanto el gobierno o las instituciones del vecino del norte, como los grupos extremistas precisamente enraizados en los movimientos asentados en los partidos y las representaciones camarales de allá mismo.
En ese contexto ubicaría la última columna del maestro RAYMUNDO RIVA PALACIO, haciendo afirmaciones temerarias sobre personajes tamaulipecos, que igual encajan perfectamente en la narrativa cabecista, autor del título de “Rey del Huachicol” para su ahijado desconocido.
“El número dos” que da título al escrito de marras, se refiere al General AUDOMARO MARTÍNEZ, haciéndolo “capo de tuti capo”, solo por debajo de AMLO, con negocios chuecos por Tamaulipas y como enlace del expresidente “con todos los cárteles” de la delincuencia organizada.
“Que sea menos”, se diría aquí, entre quienes tuvieron noticias de su presencia por estos lares, por sí, o por interpósitas personas. En el poder que se le confiere, resulta ridículo que hubiera metido a su retoño a “cascarear” con los jugos del marginal Club de Fútbol universitario Correcaminos, cuyos “excesos” ameritaron su caída.
¿Qué CARMONA financió ocho campañas de MORENA por lo que se cierne la guadaña gringa sobre la cabeza partidista? Suponiendo, sin conceder, ¿entonces las que financió del PAN no cuentan para la “autoridad” extranjera y sus comentadores? Eso ya pasó o no puede ser más que una estrategia para el manipuleo mediático.
Lo que realmente debería más que preocupar, ocupar, al partido en el gobierno y su máximo liderazgo, es la eventualidad de que otros infiltrados, desde dentro, desplieguen la estrategia para sacarlos del gobierno y las cámaras a partir de noticias. Falsas y zancadillas traicioneras.
En todas las oficinas públicas se comenta, a soto voce, de tal o cual personaje, en los distintos niveles del andamiaje gubernamental, que había permanecido agazapado, pero que ya empezó a mostrar su añoranza por el regreso del pasado reciente al oficio público.
Desde las cúpulas del poder, en los meses recientes, el liderazgo político doméstico fue paulatina e inexorablemente aislado, hasta dejarlo literalmente solo.
Se quedó, ya estará deduciendo, precisamente el asesor en jefe del pasado gobierno panista, como el único que habla al oído al Jefe morenista actuante. Al tiempo que gira instrucciones a los subalternos, para abrirle frentes contra sus aliados originales.
Los infiltrados ya están mostrando el rostro y van por la reivindicación del pasado tortuoso que tanto lastimó a los tamaulipecos. Ya no quieren migajas.
Vienen por el botín entero. Van a topar por el valladar de las convicciones. La gente buena se entiende entre sí y anda una misma ruta: esa idea a la que se le llegó su tiempo, llamada Tamaulipas.








