JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
En la era de “La Postverdad”, o la validación de la mentira como instrumento para el acceso y ejercicio del poder público, leer entre líneas se volvió un recurso de primera necesidad.
Entre las novedades de temporada, el tema del tráfico ilegal de combustibles está dando “la nota” que impera por los contextos, para despajar los dichos y atenerse exclusivamente a Los Hechos tangibles.
Las cajas de resonancia de la ultraderecha, ahora se están concentrando en la figura del Senador JOSÉ RAMÓN GÓMEZ LEAL, como operario del llamado “huachicol fiscal”, presunto indiciado y testigo colaborador del gobierno norteamericano.
En honor a la verdad, no hay elementos que relacionen las actividades actuales del Senador con el mayor delito nacional de temporada.
Antecedentes sobre su patrimonio sí, desde que varias unidades de la flotilla de su padre, en la transición del último siglo, fueron incautadas con esos materiales en distintas fechas y localidades por autoridades federales, boletinadas en su tiempo.
Pero esas no son las más feas desviaciones por las que el futuro político del tal JR se muestre cuesta arriba en el horizonte electoral doméstico.
Y como en esto de la política no hay casualidades, la alusión al reynosense en los espacios al servicio de su cuñado, el exgobernador prófugo FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA, tendrían más que ver precisamente con desviar la atención sobre éste.
En los días recientes, la frustrada -por un amparo- detención de OSVEL TUDÓN ROJAS en Madero, la captura de MIGUEL ANGEL “El Capitán Sol” SOLANO RUIZ en Zapopan y el reclutamiento como testigo colaborador de HÉCTOR MANUEL PORTALES ÁVILA, empiezan a dar luz sobre las verdaderas estructuras y formas de operación del tráfico internacional e ilegal de combustibles.
La forma como se distribuían, quién y a quiénes, los sobornos millonarios que facilitaban el trasiego transnacional de los petrolíferos, evadiendo las cargas fiscales que conforman el grueso de su precio al público, contenidos en autos y difundidos en un trabajo periodístico de El Norte-Reforma esta semana, pintan las estructuras y complicidades.
Sobrará aludir a las exoneraciones que de suyo significan tales infidencias, pero tienen que ver con el desmentido respecto de la narrativa impulsada por la oposición, inspirada en el torvo exgobernador panista tamaulipeco, que ha pretendido expiar sus culpas endosándolas al partido en el gobierno y sus liderazgos.
Más allá de la hueca retórica mediática inducida, hay elementos que ubican precisamente al tal CABEZA DE VACA en el origen del fenómeno del huachicol fiscal, con no pocas ni leves implicaciones.
La piedra angular de ese entramado delictivo se llama Mefra Fletes, la misma y única empresa a la que el pasado gobierno panista le creó una ley y una estructura para incautarle unos cuantos camiones cargados de huachicol, que luego les devolvió y nunca más volvió a molestar.
Las denuncias sobre las sospechas al respeto también obran en autos dentro de la Fiscalía General de la República, a donde fue la representación popular tamaulipeca a fijar antecedentes y pedir la investigación y la aplicación de las sanciones conducentes.
De aquellos traslados en pipas que cruzaban la frontera por los puentes internacionales tamaulipecos con diésel y gasolina, para escamotear los ingresos al fisco mexicano, se pasó a los barcos, que corrieron el punto de entrada a los puertos, con mayúsculos cargamentos, acompañados de los descomunales dividendos que les generaba la sangría al erario.
Resulta más que obvia la complicidad del exgobernador y su equipo con el tráfico internacional de combustibles en la forma como procedió y los ingresos que capitalizó hasta el punto de mantener una prolongada vida de lujos y excesos, financiando grupos, personajes y campañas en México desde el extranjero, donde fijó su guarida.
Se llegó el momento de llamar a las cosas y a las personas por su nombre, para actuar en consecuencia. En ello descansa el horizonte electoral y la reivindicación de todos los derechos y libertades de los mexicanos.
Los apátridas, delincuentes, voraces insaciables que eligieron el poder público como fuente de la satisfacción de sus apetitos hace tiempo fueron echados y con esto, siguen sin la “V” de vuelta.







