JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero a veces también ilustran. Hace algunos años, la Feria de la Huasteca Potosina -de Ciudad Valles-, estaba catalogada como una de las mejores del país. Sigue teniendo su prestigio, sus amplios aforos y sus caros carteles, pero aquello era otra cosa.
Solo los artistas del top nacional ocupaban la cartelera, no solo de “el palenque”, sino también del Teatro del Pueblo… y de ahí se desencadenaba todo.
El contrato con los artistas establecía que debían presentarse primero, en el Teatro del Pueblo al filo de las 10:00 de la noche, y alrededor de las 12:00 debían estar en El Palenque.
Los de afuera, gratis, igual los disfrutaban, pero de pie, o de lejos, a la distancia del graderío tras un redondel y los de dentro, de cerca y sentados, con servicio en la butaca. Ambos espacios se llenaban cotidianamente.
Las fiestas feriales empezaban más de un mes antes, con la presentación de las candidatas a Reyna en el cinematográfico rancho del Presidente del Patronato, o de alguno de sus amigos, donde igual había música en vivo, finas viandas y bebidas variadas.
Las eliminatorias y conferencias sobre el evento igual desbordaban la bonhomía del comité organizador y su Presidente.
Por aquellos tiempos tal rol lo cubría uno de los más prósperos empresarios del municipio, quien al final asumía los gastos, o recogía las ganancias, que para el tamaño de la fiesta parecía más bien lo primero, pero nadie nunca pedía cuentas, satisfechos con el placer vivido.
Nadie pensaba en ganancias, sino más bien en diversión para todos; los más acaudalados pasaban esos eventos en el Casino Ganadero, los medios en el Borreguero y para todo mundo había cualquier cantidad de ofertas de diversión.
Los restaurantes y discotecas más famosas de la ciudad se instalaban en la Feria, pero la vendimia no tenía límites.
Para la prensa, había un gafete grabado en cuero, similar al de los integrantes del patronato y el Cabildo que significaba “libre acceso” y se leía como cobertura total, diversión, comida y bebida sin límite durante los diez días de festejo.
En las ferias de Tamaulipas, luego supimos existía una ley que precisaba el evento como negocio, una fuente de recursos económicos cuyo destino debía ser la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Ignoro si la ley se abolió por tercera intención, o a fuerza de reportar más pérdidas que ganancias, las ferias perdieron aquel perfil.
En el sexenio antepasado, ya sabe, la inseguridad de plano canceló tales tradiciones que solo se mantuvieron en los reductos donde los grupos delincuenciales sentaron sus reales, para su muy solaz y esparcimiento.
En el sexenio anterior empezaron a reaparecer, con el perfil mercantilista de toda la gestión estatal, institucionalizando el cochupo que también simuló en el Sistema DIF el destino de los réditos. La concesión que les dio CABEZA DE VACA, la reivindicaron los empresarios con el actual gobierno.
Al DIF ya solo le dejaron un espacio privilegiado frente al Teatro del Pueblo, para que quien quiera ver sentado y a buena distancia a los artistas que ahí se presentan, paguen un boleto de admisión.
El Gobierno y los municipios montan los stands donde exhiben sus actividades, prestan algunos servicios y brindan algunos souvenirs a los asistentes; degustaciones culinarias corresponden a los municipios.
El concesionario cobra la taquilla, la renta de espacios y las entradas al Centro de Espectáculos, así como paga a los artistas y shows que se presentan.
No son los 62 millones de pesos de que hablo la Subsecretaría MARIANA ÁLVAREZ en la conferencia del anuncio de la Feria Tamaulipas 2025 ayer, la ganancia que deja el evento.
“Bueno fuera” dijo en corto el concesionario. No, ese dinero, luego explicó, es lo que se gastan los visitantes y consumidores que van a la feria, en la ocupación hotelera y los negocios convergentes.
Pero de que hay ganancia, la hay. Diversión también, a juzgar por la amplia oferta de actividades para chicos y grandes, a la que también se sumó la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, cuyo líder, PEPE GUERRERO, igual en la conferencia dio santo y seña de sus concurrencias, con exposición, venta de sementales subsidiados y hasta un torete a la griega que van a compartir con los asistentes. Ahí viene ya la fiesta. Que la aprovechen todos.







