En el transcurso de la noche del jueves, Nuevo Laredo fue testigo de este evento, el cual pudo ser observado por cientos de personas
La noche del 27 al 28 de agosto, cielos despejados permitieron a los neolaredenses disfrutar de un eclipse lunar parcial, que alcanzó un 96 por ciento de cobertura y ofreció una tonalidad rojiza conocida como luna de sangre.
De acuerdo con Roberto Aparicio, divulgador astronómico de la ciudad, el fenómeno comenzó alrededor de las 10:12 de la noche, tuvo su punto máximo a las 11:12 p.m. y concluyó aproximadamente a la 1:00 de la madrugada de este jueves.
“Afortunadamente tuvimos cielos despejados, tenemos pronóstico de algún porcentaje de nubosidad alta, sin embargo, la luna es demasiado brillante porque está iluminada por el sol, entonces tuvimos muy buena noche para presenciarlo”, explicó.
La sombra de la Tierra, conocida como umbra, cubrió casi por completo el satélite, provocando que en su fase máxima se tornara de color rojizo o marrón, lo que hizo el evento altamente fotogénico y observable a simple vista, sin necesidad de filtros.
“Todos los eclipses parciales no son luna de sangre, pero al ser de un 96 por ciento prácticamente comenzamos a ver esa tonalidad. Lo podemos ver sin problema, no necesitamos ningún filtro, podemos acompañarlo de unos binoculares y si alguien tiene telescopio lo puede hacer”, señaló.
El especialista aclaró que este tipo de fenómenos no representa ningún riesgo y desmintió mitos comunes sobre afectaciones durante el embarazo o en la vida cotidiana.
“Hay muchísima información alrededor de los eclipses, incluso mitos, uno de los más conocidos es que nos puede afectar si estamos en periodo de gestación y no es así. Podemos disfrutar el eclipse sin problemas, no hay ningún efecto negativo. No nos va a ir mal en el trabajo, no vamos a tener un hijo con malformaciones, nada de eso. Está comprobado científicamente que no es más que una piedra que está en el espacio y le está pasando la sombra”, afirmó.
Explicó que el color rojizo se debe a un efecto físico conocido como dispersión de Rayleigh.
“La luz está compuesta por todos los colores del arcoíris. Los únicos colores que logran atravesar toda la atmósfera desde el sol son los de longitud de onda más larga, los rojitos, entonces son los únicos que rebotan y por eso nosotros la vemos de ese color. Es lo mismo que sucede cuando va saliendo la luna y la vemos rosita”, detalló.









