Con shows de Shakira, Maná, los Ángeles Azules y Belinda, el Estadio Azteca inauguró el Mundial 2026. La Ciudad de México vivió una jornada de pasión, caos vial y lleno total
El Estadio Azteca hizo historia al convertirse por tercera ocasión en el escenario inaugural de la Copa del Mundo de la FIFA. Una breve pero intensa presentación musical con los ritmos de Maná, Shakira, Los Ángeles Azules y Belinda hizo vibrar a 80 mil almas dentro del Coloso de Santa Úrsula.
Sin embargo, los acordes festivos no lograron apagar los gritos de protesta que retumbaron en las calles aledañas. Mientras la FIFA celebraba su fiesta global, colectivos de derechos humanos y vecinos del sur de la capital transformaron el asfalto en un espacio de denuncia.
Evidenciaron así el despojo de agua que sufren las colonias vecinas a favor de las corporaciones y la dolorosa crisis de desapariciones que flagela al país, recordando que la realidad nacional no se detiene ni por el pitazo inicial.
Carnaval y descontento Desde temprano, la marea verde copó los accesos del inmueble. Miles de aficionados caminaban hacia el estadio sorteando un fuerte despliegue urbano.
Entre la multitud destacaba un colorido contingente de más de cien personas en trajes de mariachi, máscaras de luchadores y tambores que llegaron en autobuses para escenificar los carnavales tradicionales.
Junto a ellos, decenas de voluntarios operaban bajo la consigna oficial del gobierno local que celebraba el regreso de la pelota a casa. Pero el ambiente festivo chocó con muros de indignación.
Vecinos de Coyoacán y Santa Úrsula Coapa se apostaron cerca del centro comercial Gran Sur para denunciar la severa escasez de agua que sufren sus colonias debido a las concesiones otorgadas a los dueños del propio estadio.
Con pancartas, el grupo organizó una reta de fútbol callejero para manifestar que el deporte pertenece al pueblo y no a las corporaciones.
Esta protesta se sumó a la de familiares de personas desaparecidas, quienes marcharon sobre la Calzada de Tlalpan e improvisaron otra cancha en la Avenida del Imán para visibilizar el dolor del país en medio de la algarabía internacional.
Caos urbano y el show inaugural Mientras el sur se dividía entre el carnaval y la protesta, el centro de la ciudad vivió su propio caos. El Metro reabrió líneas clave tras meses de remodelación y el Tren Ligero colapsó ante las enormes filas.
En el Zócalo, la incertidumbre por los plantones de la CNTE terminó con un intento de portazo de la afición; las vallas cedieron y el FanFest reportó un lleno total.
La entrada se tornó peligrosa sobre la avenida 20 de Noviembre, donde la aglomeración empujaba en solo dos accesos habilitados. En paralelo, el autobús de la Selección Mexicana, comandada por Javier Aguirre, salía del Centro de Alto Rendimiento rumbo a su cita con Sudáfrica.
A mediodía, las puertas del Azteca se cerraron para la ceremonia oficial. El show comenzó con una presentación prehispánica de Lila Downs, que dio paso al rock de Maná. El ritmo continuó con Danny Ocean, Los Ángeles Azules y Belinda interpretando el tema oficial.
El cierre musical corrió a cargo de J Balvin y Shakira, quien en su cuarto mundial hizo vibrar la cancha, sellando una inauguración donde el entretenimiento intentó tapar las consignas de una sociedad en guardia.
Posteriormente, la actriz Salma Hayek presentó el desfile de banderas de las 48 selecciones clasificadas. Finalmente, Andrea Bocelli y Ejae cerraron la ceremonia con una interpretación musical, dejando todo listo para el protocolo inicial y el arranque del partido inaugural entre México y Sudáfrica.









