JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
La supervivencia de los polvos de aquellos lodos puede tener infinidad de matices y explicaciones, por sobre la incomodidad de los danzantes de temporada.
La empatía, la coincidencia, la ignorancia, la soberbia, o la amnesia, nunca han sido argumento para desconocer los peldaños andados, en la ruta hacia las cúspides, que desde arriba puedan significar el camino de regreso, más allá de los infiernos.
“Te lo digo Chana para que me entiendas Juana”, decían los mayores. El que avisa no traiciona… y toma sus previsiones.
La reforma a la Constitución Local en materia electoral responde a aquellos visos de alta traición, en su caso a la patria, manifiestos en los nostálgicos de los viejos privilegios que depauperaron al pueblo y pusieron la riqueza nacional al servicio de intereses extraños, salvados sus excesos, desenfrenos, e impunidades.
La acumulación de riquezas, propiedades, vehículos terrestres y aéreos de alto valor y costo de operación, por vías distintas al producto de las capacidades aplicadas y el esfuerzo personal, por aquel puñado de usurpadores del poder público, al tiempo que la clase media desaparecía como tal y los sectores populares morían de inanición o en las luchas fratricidas de la delincuencia, porque se quedaron sin nada que perder, tiene sus consecuencias.
En la sesión plenaria del Congreso Local de ayer, se presentó y aprobó, con dispensa de turno, la reforma constitucional para incluir la intervención o injerencia extranjera, como causales de nulidad de cualquier elección constitucional en nuestro estado, armonizando lo que recién se aprobó en el plano federal, para todo el país.
No se trata de “una mafufada más de los izquierdistas modernos que cobran con la derecha”, como dicen las minorías reducidas en los partidos de la oposición.
Los mismos norteamericanos de la ultraderecha, que ahora dan más que visos de intentar manipular los procesos democráticos de otros países, incluido México, dueños de Silicon Valley, Copérnico y sus tentáculos de la red global, en su tiempo hablaron del manoseo ruso en las últimas elecciones presidenciales dentro de su territorio.
De distintas formas se ha demostrado que mediante la manipulación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación -TICs- se puede incidir en un proceso electoral.
La madurez y visión del pueblo tamaulipeco, impidió que las noticias falsas y otras estrategias digitales, alteraran la elección del actual gobernador y de las últimas legislaturas tamaulipecas.
Pero la maldad en la era digital sigue avanzando, en contra de la aspiración y el interés de los tamaulipecos y los mexicanos, hasta el punto de que hay una amenaza real de trastocar la voluntad popular que se manifieste en las urnas en futuras elecciones.
El exgobernador prófugo, quien mediante la manipulación de los tribunales del país trató de cambiar la decisión de los tamaulipecos para su sucesión, ya no es un secreto, juega con esos intereses externos que buscan menguar y desestabilizar a la patria.
Ninguna previsión que se tome al respecto sale sobrando; más bien se hace necesaria e impostergable y el gobierno de Tamaulipas, desde el Poder Legislativo, ya hizo lo propio aprobando las reformas de ayer.
La oposición, que perdió por mucho tiempo las consideraciones sociales en su efímero paso por el poder público, como lo hizo, en una forma desaseada, alzó la voz y condenó las reformas, con excusas que pretendían justificar el intervencionismo y endoso de los intereses populares de los nuestros. Pero no.
La nueva legislación es muy clara: la nulidad de las elecciones por intervención extranjera deberá estar suficientemente acreditada, con actos de injerencia o intervención, que sean determinantes en el resultado de la elección de que se trate.
Ahí van desde la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión, la Suprema Corte y Juzgados federales en lo que hace a la reforma central, así como las de gobernador, alcaldes, el congreso local y el Poder Judicial del estado, para los efectos domésticos. Quienes desconocen la historia, están condenados de origen.
Lo que hoy tenemos es consecuencia de lo sucedido en el pasado, para bien y para mal. Las traiciones se pagan, por siempre.






