JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
“ Las reformas del presente Decreto respecto a la prohibición de nepotismo entrarán en vigor para el Proceso Electoral 2026-2027 y las relativas a la prohibición de reelección de las personas servidoras públicas en ellas mencionadas, serán aplicables a partir del proceso electoral estatal a celebrarse en el año 2030.
“En consecuencia, las personas que en 2030 se encuentren ejerciendo los cargos públicos a que hace referencia la presente reforma, no podrán postularse para procesos de reelección”.
Así los acotamientos en la iniciativa para la reforma electoral que hoy debaten y eventualmente dictaminan los diputados en las Comisiones del Congreso Local. Ahora sí, póngase a elucubrar, eche a volar la imaginación, ponga y quite lo que quiera.
Lo demás… es lo de menos. Ahora hay quienes, entre la oposición, se escandalizan porque la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior del Estado determinó reducir en 9, el número de auditorías del programa aprobado para este año al ente técnico fiscalizador del Estado, ante la incapacidad física para cumplir con el objetivo original.
Lo que no se dice, en general, cuando se dan tales cuestionamientos, es que como nunca, en la actual gestión las propuestas de trabajo han sido con la intención de dar una cobertura total, supervisando a todos los entes fiscalizables, como de hecho se ha establecido en los ejercicios previos.
Lo que no se comenta es que, por ejemplo, en el pasado sexenio de cuño panista, además de parciales, en el número de entes auditados, solo era una pequeña fracción de los movimientos de recursos públicos la que se revisaba, entre lamentos del encargado de hacer la chamba “por la falta de personal”.
Trabajadores, seguramente siempre le faltaron en el universo de responsabilidades, pero no fue precisamente un secreto que la Auditoría Superior (así como los tribunales -superior, electoral y administrativo-, la Fiscalía General y la Anticorrupción, entre otras), fue el refugio de los quereres, activistas y dirigentes del partido, cuando el PAN perdió el gobierno, quienes solo ¿iban? a cobrar sueldos exorbitantes ya en este sexenio.
Todavía más aún, en todos los trabajos de supuesta revisión que hizo la ASE de JORGE ESPINO ASCANIO, jamás encontró un clip fuera de lugar, por los mismos funcionarios, a los que la Auditoría Superior de la Federación encontró inconsistencias en más de 15 mil millones de pesos.
Eso no lo vieron, los escandalizados de hoy por las 9 auditorías que se van a dejar de hacer en el universo de los entes fiscalizables.
Solo como botón de muestra, o referencia, recordaré que, por ejemplo, en el programa de auditorías del 2020, solo fueron revisados parcialmente los movimientos de 67, de las 159 entidades sujetas de fiscalización.
¿92 menos de las que hoy estarían en el escritorio de los contadores fiscalistas no anima algún cambio en el sentido de la crítica actual? Para intentar enrarecer el clima político, igual antes hubo clamores y reclamos porque una flamante Secretaria no acudió a la glosa del Informe de Gobierno, debido a que aún estaba en el proceso de entrega-recepción.
Ello, aunque la constante del pasado fue “esconder” de esa rendición de cuentas a quienes andaban mal u operaban los males instruidos desde la cúpula del poder, sin el menor rubor, especialmente los que endosaron el presupuesto a los consanguíneos del Ejecutivo en turno.
Nunca, como en este sexenio, el Gobernador había dispuesto que absolutamente todos los integrantes de su gabinete acudieran a ampliar la rendición de cuentas contenidas en el informe anual gubernamental.
Y así, se puede seguir haciendo repaso de cada uno de los señalamientos con los que los depredadores del pasado quieren desarmar el nuevo orden, para encontrar que, de lo que acusan, sin pruebas, desde el anonimato, con noticias falsas, ellos cometieron cosas peores. Por eso fueron echados del gobierno… por eso no han encontrado, ni encontrarán, en el corto tiempo, el camino de regreso.






