Autoridades de ambas fronteras se reúnen para analizar que no haya daño, por ejemplo, en las bocatomas de la Comapa
Las boyas que Estados Unidos coloca en el río Bravo no deben representar afectación para la población. Las autoridades de los dos laredos mantienen comunicación para fijar ruta y evitar que la instalación de boyas en el caudal del río Bravo pueda generar afectación en las bocatomas de la Comisión Municipal de Agua potable y Alcantarillado de Nuevo Laredo.
Se confirmó la primera reunión informativa en Laredo, Texas, entre autoridades locales y federales de los dos Laredos para ver el tema de la no afectación ante la colocación de boyas en el río, en el área urbana de las dos ciudades.
Las conversaciones por la instalación de boyas en el Río Bravo continuarán y la primera reunión fue con carácter informativo de ambas partes, ahora esperan un informe detallado donde se evaluará el impacto en la calidad y suministro de agua en ambas partes de la frontera.
La Gerencia de la Comapa, a través de Silvia Fernández Gallardo, señaló que se quiere tener certeza que la instalación de las boyas no representase un posible obstáculo que retenga sedimentos o basura que pudiera afectar las bocatomas de la paramunicipal y que suministran agua a la población de Nuevo Laredo.
Por ello buscarán claridad y certeza en los informes que garanticen no afectación en del suministro de agua a la ciudad.
Mencionó que hay otras reuniones pendientes donde se discutirán en una reunión binacional donde intervengan autoridades que vigilan y cuidan el río Bravo, además de autoridades locales y federales de ambas naciones para descartar cualquier posible afectación ante alguna creciente y todo lo que conlleve riesgo.
“Fue una reunión informativa y de retroalimentación, ahora si nosotros pedimos que intervengan las autoridades, que lo tengan que hacer como la CILA en el caso de México y su contraparte en Laredo, los comisionados de la vecina ciudad y si la colocación de boyas es una realidad, lo que nosotros pedimos es que no nos vaya a afectar el proceso de captación, potabilización y distribución de líquido a la población.
Hay una muy buena comunicación entre los dos alcaldes, nos manejamos como una sola región y eso se está buscando, que no afecte la instalación de boyas la captación a ninguno de los dos Laredos.
A nosotros lo que nos preocupa es la acumulación de basura o sedimento que pueda presentarse, es lo que estamos viendo y los están viendo ya los comisionados y lo van a tratar”, explicó la Gerente de Comapa en Nuevo Laredo, Silvia Fernández.
Lo que se descartó de manera definitiva es que las boyas vayan a jugar un papel de amenaza ante inundaciones, asegurando que ese tipo de aditamento colocado en el caudal del río Bravo al momento de una inundación se desenganchan de manera automática, por ello se descarta el riesgo de que pudieran funcionar como un dique y afectar a ambas ciudades durante las crestas en el río.









