CDMX. – Cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán en un bombardeo que dejó a cientos de personas muertas —el 28 de febrero de 2026— el precio de la turbosina se disparó, pasando de 2.41 dólares por galón antes del ataque estadounidense-israelí en territorio iraní a 4.14 dólares el 4 de mayo, representando un aumento de 74.12%, según el S&P Global Platts y lo que conlleva una serie de impactos en las aerolíneas.
El aumento más alto se registró el 2 de abril de 2026, cuando el principal combustible de los aviones tocó un máximo de 5.19 dólares por galón, con un incremento de 114.86% respecto al nivel observado antes del inicio de los ataques y más del doble del precio previo a la guerra en Irán.
El combustible para aviones se produce a partir de la destilación en partes del petróleo crudo y, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), calcula que la turbosina representa un tercio de los gastos totales de las aerolíneas.
Incluso el Instituto Nacional de Estadística y Geografía detectó alzas en su Índice Nacional de Precios al Productor el 9 de abril de 2026, específicamente en el precio de la turbosina que se elevó 45.38%.
Un día antes —el 27 de febrero— de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, el petróleo no ha parado de subir ya que la mezcla Brent pasó de 72.96 dólares hasta 108.71 dólares al cierre del 5 de mayo (+48.99%), así como la mezcla WTI que pasó de 67.06 a 99.64 en el mismo periodo mencionado (+48.58%).
De hecho, este combustible generalmente representa el 20 y 40% de los costos de las aerolíneas, pudiendo provocar pérdidas operativas en la industria, aunque no haya aumentos significativos en las tarifas, informó Yahoo Finanzas.
Por estos inminentes impactos la aerolínea Spirit Airlines, una aerolínea de bajo costo con sede en Florida, Estados Unidos, quebró a pesar de los esfuerzos del gobierno estadounidense para rescatarla; Delta Air Lines también tuvo que reducir sus destinos a México y anunció un incremento global en sus precios.









