El Consulado General de México en Laredo, Texas se refirió al tema del muro fronterizo que se construye entre México y Estados Unidos y ha señalado que el proyecto avanza y la colocación de boyas flotantes será también una realidad entre la frontera de Nuevo Laredo y Laredo, Texas.
En entrevista, el cónsul de México en Laredo, Texas, Juan Carlos Mendoza señaló que ya hay Ingenieros militares realizando estudios en Laredo para concretar la construcción del muro entre ambas ciudades fronterizas.
Confirmo que serán tres tipos de muros los que estarán presentes en esta parte de la frontera, el físico que desde noviembre del 2025 se autorizó, el virtual que incluye tecnología para detectar el paso indocumentado de migrantes y ahora también boyas flotantes que estarán ubicadas en medio del caudal del río Bravo entre Nuevo Laredo y Laredo, Texas.
Al momento no existe fecha precisa para la colocación del muro flotante, pero se confirmó que si habrá y forma parte del proyecto de seguridad fronteriza en el sur de Estados Unidos.
“No tenemos todavía información precisa, están los ingenieros militares ahí haciendo los estudios, pero todavía no han liberado información de exactamente en que parte van a realizar la colocación del muro físico, un muro virtual y las boyas, van a poner boyas en algunas partes del río para evitar justamente la instalación de un muro físico. “Es lo que sabemos, lo concreto es que, si lo van a hacer, va a haber muro físico, boyas y el muro virtual que es la vigilancia con tecnología, aparatos para cuidar su frontera. Sí se van a poner, pero no nos han dicho exactamente en que parte “, explicó el cónsul de México en Laredo, Texas.
De acuerdo con autoridades estadunidenses, el sistema consiste en boyas de seguridad colocadas de manera continua sobre el cauce del Río Bravo, diseñadas para crear una barrera física que dificulte el cruce de personas y el paso de embarcaciones utilizadas para el tráfico de personas y mercancías ilícitas.
La actual estrategia forma parte de un plan amplio de seguridad fronteriza impulsado por la administración del presidente Donald Trump, que contempla la colocación de más de 800 kilómetros de barreras flotantes a lo largo del Río Bravo, con el objetivo de reforzar el control fronterizo y frenar la migración irregular.
Se ha reiterado que se están utilizando “todas las herramientas disponibles” para reforzar la seguridad en una de las fronteras más vigiladas y transitadas del mundo.









