La delegación mexicana escribió este jueves 12 de febrero de 2026 una de sus páginas más memorables en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina.
A través de las actuaciones de Regina Martínez y Sarah Schleper, el país demostró que el talento azteca puede desafiar las barreras geográficas y la falta de infraestructura invernal para competir con dignidad en la élite mundial. Regina Martínez fue la encargada de romper un paradigma histórico al convertirse en la primera mujer mexicana en participar en una prueba olímpica de esquí de fondo.
En la demandante modalidad de 10 kilómetros, Martínez completó el extenuante recorrido con un tiempo de 34:05.4, finalizando en la posición 108. Más allá de la clasificación estadística, su presencia en Tesero, Italia, representó el derribo de una barrera invisible: México ya tiene voz en una disciplina de resistencia pura que tradicionalmente ha sido dominada por potencias nórdicas.
Regina no solo terminó la carrera, sino que fue recibida en meta con el respeto de sus rivales, simbolizando la expansión del deporte invernal mexicano hacia nuevos horizontes.
Por otro lado, la emblemática Sarah Schleper reafirmó su estatus de leyenda viviente en la prueba de Super-G femenil. A sus 46 años y disputando sus séptimos Juegos Olímpicos, Schleper logró un meritorio lugar 26 con un registro de 1:31.37. En una pista sumamente técnica en Cortina d’Ampezzo que dejó fuera a varias competidoras, la experiencia de Sarah brilló con intensidad.
Su longevidad es un récord de disciplina y reinvención constante, consolidándose como el pilar de consistencia para México en el esquí alpino mundial.
Este día en Milano-Cortina deja una lección profunda: el deporte mexicano en la nieve hoy combina la frescura de nuevos caminos abiertos por Martínez con la maestría histórica de Schleper, demostrando que la bandera nacional tiene un lugar legítimo en los escenarios más fríos del planeta.









