JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Sin ser la mesa central, por un costado o al fondo, según se quiera ver la ubicación del galerón de la Asociación Ganadera Local, estaba el exgobernador, en cualquier lugar del redondo descansillo para diez.
Con él, varios de quienes fueron sus cercanos colaboradores en el sexenio 2014-2010 de la administración tamaulipeca. Nombres conocidos se reencontraron por aquí y por allá.
ALFREDO GONZÁLEZ, HUGO ARAEL RESENDEZ, DÁMASO ANAYA, FELIPE GARZA, PEDRO “manito” BENAVIDES, IVES SOBERÓN, ALEJANDRO ETIENNE, RENÉ CASTILLO, LUPE HERRERA, por mencionar algunos.
Amigos, de aquel y otros sexenios, se repartieron por las mesas, en las que dominaba la gente de a caballo, de huerta y corral; la idiosincrasia original que trasciende a los muros del poder en el centro del Estado y a donde más aspiran llegar, los que no salieron de ahí, yendo y viniendo de donde fuera.
Todo mundo quiere tener su vaquita y su borrego; su naranjo y limonero, los más, sin el mayor interés en ser parte de la política y el gobierno que palpita en el epicentro urbano. Pues acá estaban quienes “de endenantes” tenían sus tierras en producción… y los que luego las consiguieron y a las que más luego regresaron.
No era una plenaria de los productores pecuarios organizados, aunque el recinto sí lo era y la mayoría de los presentes podrían considerarse miembros de ese gremio. Todos iban más bien a felicitar y convivir con el otro GEÑO, el cumpleañero.
Claro que se habló de política, de pasado, presente y futuro, en cada mesa por separado, al tono de la percepción, las entrañas y el corazón de los parlantes contertulios; como luego se dice, “cada quien habla de a cómo le va en la feria” y a este grupo, más bien las bendiciones han sido su sino. Hubo por ahí posiciones, a ratos encontradas, que no llegaron a debate; en las discordancias conceptuales, prevalecieron las concesiones.
Entre broma y en serio, con el buen humor característico, la franqueza y la confianza, más de uno de los convidados preguntó al festejado en corto, si aquello se trataba de un destape.
La convocatoria colmó el recinto, que originalmente había considerado la palapa contigua, con menor aforo y los platos, de la talla más grande, iban tan rebosantes de fideo seco, arroz azafranado y asado – ¿hay otro manjar que marque los grandes acontecimientos en la comarca? -, que a la última mesa ya no le alcanzó la proteína condimentada.
Para cuando los meseros llegaron a ese punto, ya había concurrido una generosa barbacoa que atenuara el extrañamiento al guisado central mandado por la tradición norestense. El escenario estaba puesto para quienes no se aguantaron, en preguntar sobre el posible sesgo político-electoral del encuentro.
“Si hubiera querido hacer un destape político, habría invitado a líderes de colonia, no a ustedes, mis amigos”, les respondió por lo corto, EUGENIO, a quienes le preguntaron al respecto y formaban parte de este selecto grupo de los aprecios personales. Al final del día, GEÑO, como productor, ha sido un muy buen político.
BENAVIDES BENAVIDES fue legislador, funcionario estatal en el ala política gubernamental, y líder de los ganaderos del Estado -entre los concurrentes al ágape también estuvo el dirigente nacional de los productores pecuarios HOMERO GARCÍA DE LA LLATA-, así que no le sería extraño volver a la cosa pública.
Pero no; en su breve expresión al micrófono, entre polka, chotis y redova, más uno que otro corrido -solo música, norteña, del grupo- únicamente agradeció la compañía y convocó a disfrutar el momento, compartiendo su felicidad cumpleañera.
EUGENIO, el otro, HERNÁNDEZ y FLORES, a quien los neófitos traen “encampañado” aparte, luego se fue, discretamente, a cumplir otros compromisos, o simplemente a descansar, el resto de su sábado de este enero invernal.
A despedirlo solo fue el festejado, igual que lo hizo con los más, como se fueron yendo. La fiesta se hizo larga, pero el “destape” nunca llegó. ¿Será que no son los tiempos? ¿O que la brújula de los gambusinos electorales sigue extraviada? Otra vez: muy feliz cumpleaños amigo EUGENIO.






