JOSÉ INÉS FIGUEROA VITELA
Lo suyo, lo suyo, son las leyes, pero, como abogado, ha resultado ser un extraordinario administrador financiero. En el origen, CARLOS IRÁN RAMÍREZ GONZÁLEZ pensaba en la labor legislativa -quería ¿o quiere? ser diputado-, pero de la Oficialía Mayor en el ayuntamiento de su municipio de origen, Matamoros, brincó a la Subsecretaría de Inversión en Entidades y Fideicomisos de la Secretaría de Finanzas del Estado.
Esa fue la oferta de su amigo, el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, en cuya causa milita desde los tiempos en que se empezó a trabajar el proyecto para la Senaduría de la República, allá del 2017.
En los últimos cinco meses, su vida laboral, íntimamente ligada al devenir del Estado, se ha multiplicado en cargos y responsabilidades, agenda, carga de trabajo. El 5 de septiembre fue nombrado Subsecretario de Egresos y para el mes siguiente, el 31 de octubre, ya estaba asumiendo la titularidad de la Secretaría de Finanzas.
El primer reto, de superar un déficit tasado en diez dígitos, en el primer encargo, lo cumplió en tiempo récord, al grado que para el cierre del ejercicio no fue necesario conseguir créditos para cumplir con los compromisos de temporada, como sucedió durante los siete años previos.
Al segundo encargo, llegó igual, a contrarreloj, a integrar y presentar el paquete fiscal para este año, desde cero, planteando escenarios que soportan incrementos en el ejercicio superiores a los de las vísperas, sin representar mayores cargas para los causantes.
Así como cerró el año, asegurándose que los presupuestos comprometidos se asignaran en tiempo y forma, para evitar subejercicios, abrió el nuevo año haciéndose cargo de los preparativos de la primera ceremonia estatal de honores a los símbolos patrios y del estado, encabezada por el Gobernador. No se lo diga a nadie, porque esta fue una plática en corto, de un funcionario con periodistas.
El tan flamante como “trabajado” Secretario de Finanzas del Estado, compartió la mesa tres de los comunicadores que ayer fueron convidados por el Gobernador y por su titular de Comunicación, a celebrar el Día del Periodista.
Vinieron profesionales de la información de todo el Estado y los integrantes del gabinete se repartieron por las distintas mesas, compartiendo en corto.
En la mesa central, con el doctor AMÉRICO y PACO CUÉLLAR, estuvieron reconocidos lideres y lideresas de opinión, columnistas, reporteros, “portaleros”, de las distintas regiones de la entidad.
En su mensaje, ambos convidantes coincidieron en la importancia del ejercicio del periodismo honesto, profesional y comprometido, para el sano desarrollo social, como pueblo y gobierno, en sus potestades, refrendando los compromisos a favor de esas causas.
“La libertad de expresión hoy se ejerce sin presiones y no se persigue la verdad. Cuando la sociedad está informada y el gobierno escucha, se fortalece la vida democrática y se gobierna mejor” se dijo ahí. El periodismo -reconoció el servidor público- no es un accesorio de la vida pública; es una expresión esencial de la democracia.
“Donde hay información verificada, plural y libre, hay ciudadanía, contrapeso y memoria; informar con independencia, es una tarea indispensable para la democracia”, ponderaron las autoridades.
Todos concedieron, que no hay intentos de condicionamiento, ni persecución contra medios o los periodistas ahora, como sí sucedía en anteriores administraciones, especialmente en el sexenio anterior que ya nadie quiere recordar.
Nunca entendieron aquellos que, como también dijo ahí el Gobernador, la censura y la persecución desde el poder construyen desprestigio y viola derechos ciudadanos, como de hecho sucedió en aquel tiempo, con repercusiones hasta nuestros días.
El compromiso de este gobierno a favor del ejercicio del derecho a la información y la libertad de expresión, como fundamentos de la democracia y el desarrollo, solo pasa por el rigor de la búsqueda de la verdad, la libertad y el profesionalismo.
Porque también, “las falsas narrativas generan violencia, ignorancia y violaciones a los derechos humanos. Sin veracidad no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia. “El periodismo debe permanecer del lado de los hechos, de las personas y de la dignidad humana”, bien se definió.
Como periodista, que siempre fue y volverá a ser al concluir el encargo y como servidor público, en este ejercicio sexenal, CUÉLLAR ponderó y agradeció la sensibilidad y disposición del gobernador a favor de esta renovada era de libertades que acompaña al gremio.







