Las malas condiciones, las acusaciones de abuso sexual y la “mala gestión” continúan plagando el campo de detención de Fort Bliss para niños migrantes, según un nuevo informe y declaraciones de ex funcionarios.
Las acusaciones se producen a pesar de una visita reciente del secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, Xavier Becerra, donde promocionó la disminución del número de niños en las instalaciones y las mejoras generales.
Dos ex empleados de la instalación, encargados de vigilar a los niños desde mediados de mayo hasta principios de junio, presentaron una denuncia publicada por el Proyecto de Responsabilidad del Gobierno (GAP), documentando una letanía de problemas que presenciaron en el área de El Paso.
El Proyecto de Responsabilidad del Gobierno es una organización sin fines de lucro que aboga y litiga en nombre de los denunciantes del Gobierno.
Otro miembro del personal de la instalación, que pidió no ser identificado por temor a represalias, ha confirmado a El Paso Matters que muchas de las condiciones descritas en la denuncia estaban presentes en la instalación todavía la semana pasada, a pesar del menor número de casos de niños detenidos allí.
Cuando el secretario Becerra visitó las instalaciones a fines de junio, dijo que las cifras se habían reducido drásticamente a 790 niños, todos varones, frente a los más de 4 mil niños a fines de mayo.
Pero una hoja informativa reciente proporcionada por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, una división del HHS que supervisa las instalaciones para niños migrantes, declaró que el número había aumentado y era de mil 25 niños al 2 de julio.
El miembro del personal que pidió no ser identificado dijo que los números han seguido aumentando desde entonces, superando los 2 mil. Las nuevas cifras incluyen a las niñas migrantes.
Describen cómo la naturaleza de las estructuras de las carpas agrava las malas condiciones dentro de las instalaciones.
En el sitio de Fort Bliss, un grupo de grandes tiendas de campaña con paredes blandas, se estableció rápidamente a principios de la primavera para trasladar a un gran número de niños fuera de las instalaciones de detención de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Como sitio de admisión de emergencia, la instalación no está sujeta a los mismos estándares de atención para menores que las instalaciones con licencia estatal. A fines de mayo, el tamaño de la instalación aumentó a casi 5 mil, con informes de que los funcionarios habían ampliado la capacidad para albergar potencialmente hasta 10 mil niños.
La representante federal Verónica Escobar, demócrata por El Paso, recorrió las tiendas de campaña en ese momento y expresó su preocupación por las malas condiciones y la supervisión mínima de los contratistas.









